miércoles, 1 de febrero de 2012

4 DE FEBRERO: LAS RENDIJAS DE LA MEMORIA


"Primero que nada, quiero dar los buenos días a todo el pueblo de Venezuela y, este mensaje bolivariano va dirigido a los valientes soldados que se encuentran en el Regimiento de Paracaidistas de Aragua y en la Brigada de Valencia:
Compañeros, lamentablemente, por ahora, los objetivos que nos planteamos no fueron logrados en la ciudad capital. Es decir, nosotros acá en Caracas, no logramos controlar el poder. Ustedes lo hicieron muy bien por allá, pero ya es tiempo de evitar más derramamiento de sangre. Ya es tiempo de reflexionar y vendrán nuevas situaciones y el país tiene que enrumbarse definitivamente hacia un destino mejor. Así que oigan mi palabra. Oigan al Comandante Chávez quien les lanza este mensaje para que, por favor, reflexionen y depongan las armas porque ya, en verdad, los objetivos que nos hemos trazado a nivel nacional, es imposible que los logremos. Compañeros, oigan este mensaje solidario. Les agradezco su lealtad, les agradezco su valentía, su desprendimiento, y yo, ante el país y ante ustedes, asumo la responsabilidad de este Movimiento militar Bolivariano. Muchas gracias."
Hugo Rafael Chávez Frías
4 de febrero de 1992


Mi tía entró al cuarto abriendo la puerta de una patada: “tumbaron a Carlos Andrés” fue su grito entre sorpresa y alegría…
En esa época no existía la televisión por cable ni los celulares y ni soñar con Internet (si, así era el siglo pasado).
Salí a ver que ocurría y en la facultad se encontraba un soldado mas joven que yo si se quiere y mas sorprendido que yo si se cree. Revisó mi bolso y me dejo pasar. No había nadie que supiera nada y los que deberían saber algo no estaban.
Después de 11 de la mañana comenzamos a enterarnos de algunos detalles y a conocer algunos nombres. La vaina era en Caracas, Aragua, Carabobo, Miranda y Zulia. Se hablaba de un MBR-200. Los militares alzados eran Hugo Chávez Frías, Felipe Acosta Carlés y Jesús Urdaneta Hernández, se hablaba también de Joel Acosta Chirinos y Jesús Ortiz Contreras. Esos nombres carecían de significado para la mayoría y los que los repetían los decían como si fueran panas del colegio o conocidos íntimos.
Cuando regresé a la casa un grupo de vecinos salía a la calle a vitorear a esos “alzados”. Hasta los más adecos lo hacían… ¿que demonios pasaba aquí?
Carlos Andrés Pérez regresaba Davos (Suiza) después de participar en el Foro Económico Mundial de ese año. En 1989 se había producido el Caracazo, primera cachetada de los pueblos al plan de dominación latinoamericana diseñado en el FMI y el Banco Mundial… ¿Tenia que ver algo una cosa con la otra?
Cerca de la una de la tarde, más o menos, una cara aparece en la televisión, asumiendo la responsabilidad de todo y solicitando a las fuerzas aún rebeldes de Aragua y Carabobo que se rindieran ante el fracaso en Caracas y evitar así un mayor derramamiento de sangre. Era el teniente coronel Hugo Chávez que dirigía las operaciones en Caracas desde el museo histórico militar de La Planicie, en la urbanización 23 de Enero.
Y ahí cambió todo: alguien asumía sus responsabilidades, alguien quería evitar muertes.

 
Al día siguiente Caldera se montó en el acontecimiento político que le ayudó a ganar las elecciones presidenciales de diciembre de 1993 al desechar la teoría del magnicidio como motivo de la insurrección, asegurando que las verdaderas causas eran la profunda crisis de la democracia venezolana y sus instituciones. Nacía “el chiripero”.



Veinte años después, por las rendijas de mi memoria se escurren algunos rostros que vi esos días por televisión. A unos los vi por primera vez esa tarde, otros aparecían recurrentemente y lo siguen haciendo. La mayoría repite las mismas palabras que dijeron ese 4 de febrero y (para bien o para mal) eso es histórico.



JAVIER CONTRERAS
IMAGENES: Javier Contreras y Archivo

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